El amor no es un sprint, es una carrera de fondo, el amor de verdad no es casual, es casi eterno, el amor crea un vínculo que hace que quieras estar todo el tiempo con esa persona... o consola.
Bien, en esta entrada quiero contar cuando me enamoré de los videojuegos y cómo lo hice.
Teniendo apenas 4 años, me regalaron una NES. La pusieron en el cuarto de mis padres pero siempre estaba la luz apagada y tenía miedo de entrar a encenderla. Ese es el primer recuerdo, esa primera vez. Poco después, robé mi primera revista del Club Nintendo a una amiga mía (buen amigo, ¿eh?), club del que te hacías por correspondencia y una vez al mes te enviaba una revista con las novedades, ¡hasta tenías un carnet de socio con número y todo! Era el 3375, aun guardo es tarjeta. Tras devolver la revista avergonzado, supe que los videojuegos me acompañarían durante muchos años.
(Salto temporal) Delorean... fummmmmm...
Igual algunos de vosotros, recordáis aquel anuncio de Super Nintendo que decía:
"...¿28.500 pesestas?, ¿sólo 28.500 ptas? ¿cómo? ¿dónde?..."
"...Super Nintendo con Super Mario All Stars por solo 28.500ptas..."
Lástima que no he podido encontrar el anuncio del que hablo pero si este mítico anuncio en el que aparece el doblador de Will Smith en El Príncipe de Bel Air, rapeando sobre Nintendo. Ya no hay publicidad original.
Casualmente coincidía con mi cumpleaños y... tras muchos "por favor...", mi madre me dijo: "¡Que te la compre tu padre!". Y así fue, me llevó a El Corte Inglés, que estaba a 40 minutos en coche, en Alicante. Llegué, la vi, nos besamos... todo fue magia, Zelda, Super Marios varios y mi favorito, SIM CITY. No os imagináis lo que era jugar a SIM CITY en aquella época. Éramos muy felices, solos o en compañía, a menudo hacíamos menage a trois con algún amigo o amiga. Vivimos momentos preciosos hasta que, en 1997, tras aprobar todo, todo y todo, me prometieron la Nintendo 64... y mi padre otra vez, me llevó a El Corte Inglés, ya en Madrid (mi padre solo sabía comprar allí, Centro Mail era para jóvenes), y me compró la consola, no sin antes ligar con la dependienta, que grande.
Por fin llegó el momento. Cuando me enamoré para toda la vida de los videojuegos. Nada mas encender la consola con Mario 64 y ver como le puedes coger la cara, deformarla... sientes ese hormigueo. Al salir de la tubería verde, lees y lees en inglés, sin entender nada, pero suena de maravilla. Como se dicen en inglés "long story short". Me lo pasé... y es la única vez que me he emocionado al ver el final de un juego. No hablo de triste, hablo de un poco de lacrimal inundado y sensación de vacío. Corregidme si me equivoco pero, ¿no es eso lo que sentimos cuando alguien nos deja?.
Aun hoy, sigo enamorado de ese juego, y de vez en cuando, conecto mi Nintendo 64 y consigo un par de estrellitas.
San Valentín... o San Consolín, porque esas pequeñas máquinas sin vida, también nos tienen cariño... y nosotros a ellas.
Sinceramente vuestro,
Mc.
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Por favor, cuéntanos cuando te enamoraste de los videojuegos.
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