Es complicado analizar este juego. Y lo es por varias razones.
La primera, y tal vez más evidente, es que después de las dos reseñas realizadas por James Rolfe (mundialmente conocido como Angry Nintendo Nerd o Angry Video Game Nerd) queda poco que decir.
La segunda es que se trata de un juego tan sumamente malo y críptico que apenas es posible reseñarlo.
No obstante, y en aras de la documentación videojugabilística, vamos a intentar hacer una aproximación no humorística a este despropósito en forma de cartucho.
Corría el año 1989 y la Advance Communication Company (que, después de esta porquería, se dedicó a hacer un buen puñado de juegos de rol de distribución exclusiva en Japón) sacó al mercado Dr. Jekyll and Mr. Hyde. Toho se ocupó de la distribución en tierras niponas y Bandai lo hizo para Europa.
Sin más zarandajas, vamos a entrar de lleno en lo que el juego ofrece.
Tras una horrenda pantalla de presentación, asumimos el papel de Jekyll quien, armado con su bastón, tiene la misión de llegar al otro extremo del escenario en el que nos encontramos.
Podemos andar hacia derecha e izquierda, saltar y atacar con el bastón auqnue, siendo justos, no sirve de mucho. Los único enemigos que podemos eliminar son las abejas, y solo aquellas que vuelen a una altura determinada.
Durante nuestro paseo nos encontraremos con una población enloquecida cuyo único objetivo es aniquilarnos. O, al menos, eso parece. O tal vez el bueno de Jekyll padezca de osteogénesis imperfecta y por eso TODO aquello que le roza le produce un intenso dolor.
Como quiera que sea, tendremos que ir evitando los peligros que se presentan ante nosotros: gente corriendo, un tipo ataviado con una levita morada y un arsenal ilimitado de bombas, pequeños golfillos, abejas, chuchos pulgosos, vecinos que nos arrojan botellas desde las ventanas de sus casas...
La única manera de evitar el daño es saltando todo aquello que consideremos susceptible de ser una amenaza. Incluso los viandantes, aparentemente infensivos, pueden echar a correr en cualquier momento y endilgarnos una tollina, así que es mejor evitarlos aunque parezcan estar tranquilos.
Tenemos un par de barras que vigilar. La primera "Life" es nuestra salud y una vez que se acabe, veremos la pantalla de Game Over.
No hay demasiadas cosas que hagan bajar esta barra, así que nuestra atención habrá de detenerse en la segunda: "Meter".
Este medidor indica, creo, el nivel de rabia acumulada por Jekyll. cada vez que recibimos un golpe, una explosión nos toca o sucede algo que nos molesta, una porción se rellenará. Y se rellenará rápido, creedme.
Cuando "Meter" se complete Jekyll, harto del empeño que todo el vecindario parece tener en abrirle más agujeros de los anatómicamente recomendable, dará rienda suelta a sus más bajos instintos y permitirá que Hyde tome el control de la situación.
Como Hyde recorreremos la misma pantalla, pero al revés. Podremos dar saltos estratosféricos y eliminar a base de puñetazos a nuestros enemigos que, básicamente, consistirán en cerebros con patas, cabezas voladoras y toda suerte de ocurrencias pesadillescas. Si pulsamos Arriba y el botón de ataque, lanzaremos una "Psycho Wave": una especie de testículo hecho de energía psíquica que recorrerá la pantalla con un patrón epiléptico y destruirá las amenazas que se encuentre por el camino.
Hago un alto en el camino para denunciar la sistemática sodomización a la que se viene sometiendo a la obra de Stevenson en lo que a adaptaciones se refiere.
Los libros, las películas, los juegos y los cómics (sí, hasta el bueno de Alan Moore utilizó esta idea del Hyde gigantesco para su Liga de los Hombres extraordinarios) han tomado la idea central de la novela y la han pervertido hasta vaciarla completamente de sentido. Para aquellos que no hayan disfrutado del Jekyll original, les diré que Hyde NO es ninguna criatura monstruosa y destructiva. Al contrario, Mr Hyde es un hombre pequeño de aspecto repulsivo, taimado y maligno que produce rechazo por su aspecto siniestro. Peter Lorre habría sido el Hyde ideal en la gran pantalla.
Y esto es así porque Hyde representa la parte oscura de Jekyll que, por así decirlo, es la parte más pequeña. Mr. Hyde es un pequeño monstruo pomposo en ocasiones y huidizo en otras (de ahí el nombre Hyde: hide = esconder) pero de ninguna manera una fuerza de la naturaleza.
Pero volvamos al tema que nos ocupa. La misión de Hyde en esta etapa es lograr matar el mayor número de enemigos en el menor tiempo posible, a fin de reducir nuestra barra de "Meter". tendremos que ser cuidadosos, ya que esta fase presenta un autoscroll que nos arrastrará hacia delante queramos o no y si, desafortunados nosotros, llegamos al punto en el que dejamos a Jekyll, un rayo partirá en dos al buen doctor y el juego habrá terminado. ¿Por qué? Supongo que el intentar ambas mitades coexistir en un mismo punto del espacio tiempo el tejido del universo se abre debido a la paradoja y se crea un vórtice que devora a ambos...
O puede que el juego sea una mierda críptica y las cosas pasen porque sí, Que cada cual escoja lo que le haga feliz
El desarrollo de las seis fases es idéntico. y una vez que llegamos al fin de la última, el juego termina. Y ya está. No hay finales, no nos explican la historia, no sabemos qué sucede con los personajes...
Existe un final alternativo (que me costó bastante conseguir), pero tampoco merece la pena. No voy a spoilear nada por si alguien se atreve con el juego.
Quien no conozca el cartucho, podrá pensar que, a la vista de los explicado hasta ahora, el título tampoco es tan malo. Mario Bros tampoco tenía una gran historia y es una obra maestra. Y tampoco se podía pedir demasiado a los gráficos en los años 80.
A todos aquellos que piensen así, lamento desilusionarlos. El juego es malo. Muy malo. Y lo es, fundamentalmente, porque carece completamente de la característica fundamental que ha de presentar cualquier producto de entretenimiento: el factor diversión.
Dr. Jekyll y Mr. Hyde no divierte en absoluto.
Cuando controlamos a Jekyll sufriremos de unos controles anquilosados y de respuesta incierta. Además, los programadores nos colaron la broma de un arma que no sirve absolutamente para nada. Sin embargo, si queremos finalizar el juego, tendremos que esforzarnos en recorrer la máxima cantidad de escenario sin convertirnos en Hyde.
El problema es que el sistema de daño es confuso. A veces salvaremos una bomba por una gran distancia y, sin embargo, la explosión nos causará daño. Otras, por el contrario, nos explotará en la cara y apenas nos enteraremos. Es sumamente frustrante.
Lo mismo sucede con los saltos, eternos e incontrolables. Y saltar es la única forma que tenemos de sobrevivir.
Con Hyde los problemas son similares. Cuesta un triunfo conectar un puñetazo a un enemigo, debido a que su movimiento sigue patrones extraños. Por no hablar de los inútiles proyectiles que desaparecerán por la parte baja de la pantalla sin rozar a ninguna criatura.
Por otro lado, el juego se pasa la regla de la amenaza evidente por el arco del triunfo (regla que, por cierto, me acabo de inventar). Me refiero a que al ver un enemigo podemos suponer que intentará atacarnos. Si vemos un foso no es complicado imaginar que si caemos en él podremos perder una vida. Lo mismo sucede con una cuenta atrás (aunque me opongo firmemente a las mismas, por mucho que Ninja Gaiden las tuviera). Pero ¿morir por llegar a un punto determinado del escenario? ¿Así, sin más?. Solo puedo parafrasear a James Rolfe cuando sintetizó su opinión sobre este juego en una sola frase:
" What were they thinkin'?! "
En suma, un juego sin historia, con gráficos paupérrimos, control mediocre, gameplay críptico y desarrollo aburrido a más no poder que supone un hito en el catálogo de Nintendo como un de los peores juegos jamás creados para la casa y que compite con E.T de Atari 2600 por el puesto de peor juego jamás lanzado.
Palabra de Pato







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